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Los verificadores están en vías de extinción

Josep Fecha: 11/02/10 (5040 Lecturas)
(15/2)
Inspector de calidadEl verificador o inspector de calidad es un personaje que en la industria manufacturera ha tenido la potestad de decir si el producto fabricado cumplía con las especificaciones o no.

Los primeros controles de calidad se empezaron a realizar ante la necesidad de evitar poner en el mercado productos que no cumplían con las especificaciones básicas, es decir, las que afectaban a la funcionalidad del producto. Es por ello que inicialmente se inspeccionaba el producto en etapas avanzadas de fabricación, donde si el producto no superaba el control, se estaba rechazando algo que ya había adquirido demasiado valor.

Deshechar el producto suponía costes muy elevados, por lo que para menguar estas pérdidas se decidió realizar más controles en etapas del proceso productivo donde el producto, semielaborado, no tenía tanto valor como al final del proceso. Para ello tuvieron la necesidad de aumentar el número de efectivos para verificar, llegando a tener un auténtico ejercito de verificadores, los cuales cubrían todas las etapas de fabricación, desde la recepción de los componentes hasta la expedición del mismo.

He leído algunos casos donde la exigencia visual era muy importante, en cadenas productivas a frecuencias de trabajo bastante elevadas, había controladores de calidad que debían ser relevados de sus funciones de inspección cada una o dos horas.

Un poco más tarde llegaron los sistemas anti-error más o menos restrictivos, que nos permitió transferir a las máquinas, la responsabilidad de decidir si alguna característica del producto era correcta o no. Con esto se consiguió reducir el número de inspectores y en muchas ocasiones se consiguió tener tan solo uno dos verificadores por línea y turno de fabricación.

Sin embargo, nuestros verificadores, potenciados por las normas de calidad y sobretodo por la falta de asumir responsabilidades por parte de otros integrantes de la empresa, habían logrado adquirir cierto estatus que incluso les permitía detener una máquina si ésta no estaba fabricando correctamente, por mucho que se enfadasen los  responsables de producción.

Este fenómeno llegó a tal extremo que se daba la paradoja donde muchos ingenieros no eran capaces de decidir sobre la aceptabilidad de un producto dejando en manos de nuestros verificadores dicha responsabilidad. Decisión que venía de una persona más o menos experimentada pero no siempre con la formación adecuada.

Con dicho panorama y añadiendo una crisis financiera donde la palabra “eficiencia” toma todo su significado se da una vuelta de rosca más y todo el mundo empieza a tomarse muy en serio el significado del autocontrol, donde cada uno se hace responsable de su trabajo y no tiene que esperar a que le venga un señor a decirle si su trabajo está bien hecho o no.

Nuestros verificadores están mutando para convertirse en animadores de calidad
o auditores de proceso donde intentarán seguir controlando, esta vez el proceso, ¿pero serán capaces los compañeros de producción de decidir si el producto que han fabricado cumple con las especificaciones? Y todavía más importante ¿tendrán la capacidad de ser imparciales y rechazar un producto fuera de especificaciones aunque funcionalmente correcto?

Empresas con más visión y con capacidad de innovar hace tiempo que no tienen inspectores de calidad, ahora nos toca el turno al resto.

 

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Josep González es ingeniero industrial y tiene amplia experiencia como auditor y responsable de sistemas de gestión de calidad y medio ambiente en sectores tan diversos como la industria aerospacial, automoción, ensamblaje de ordenadores, y entidades sociales entre otras.


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