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Los recursos humanos y la ISO 26000

JVA CONSULTING GLOBAL SAC Fecha: 21/12/09 (13287 Lecturas)
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Ser responsable con nuestros stakeholders en el interior de nuestras organizaciones supone un nuevo camino como segunda concepción. No es suficiente obtener  ganancia económica y compartirla con la planilla; es asumir como política institucional el desarrollo a mediano y largo plazo de los factores personales, familiares, y sociales.

La tradición kantiana afirma que la responsabilidad es la virtud individual de concebir libre y conscientemente las máximas universales de nuestra conducta. Esta aseveración es la base de un principio en responsabilidad social (RS).


La actual guía de la norma ISO 26000 enfatiza el tema en los stakeholders internos, aquellos colaboradores que prestan sus habilidades –expertise-, como sus  años a la organización para el cumplimiento de sus diversos fines.

Esta guía nos conduce por el buen camino de crecer en conjunto con las entidades sociales a las cuales impactamos en el desenvolvimiento productivo.


No existe punto de controversia respecto a lo afirmado; la atención focalizada en los stakeholders externos es un tema de crecimiento y consolidación en el planeamiento estratégico de las organizaciones mundiales.

En consonancia equivalente, se debe asignar la misma importancia a los grupos ocupacionales que forman parte fundamental de las empresas.

La oportunidad para las organizaciones es fomentar las buenas nuevas de tiempos mejores, generar auténticos compromisos duraderos con los protagonistas cotidianos del cumplimiento de las visiones y misiones de los empleadores.

Prestar mayor cuidado al personal no es cuestión de moda, tampoco es filantropía o estratégica corporativa. Tampoco lo es cumplir con la seguridad y salud ocupacional, generar personas acordes a la gestión ambiental, proveer en el talento humano la destreza en la gestión de la calidad, o intentar una contraprestación económica equilibrada.

Posicionar el mérito, los valores humanos, generar mayor competitividad profesional y técnica, lograr el cumplimiento de los objetivos, es la nueva cultura organizacional a la cual vamos inevitablemente; realmente es el nuevo reto.


Para lograrlo se debe asumir como prioridad obtener el compromiso del talento humano, que sólo se alcanzará si existe equidad empresarial con estos colaboradores.

Obtenerlo es la tarea, y conlleva capitalizar los recursos humanos, con lo cual la organización adquiere mayor valor en sus procesos, y garantiza un equilibrio socioeconómico recíproco acorde con el mercado internacional de cual somos  una parte.
 
Nuestro comportamiento está regulado directamente por las acciones que efectuamos cotidianamente. Nuestra imagen nace tanto por acciones externas como internas.

Aquí nace la virtud empresarial, la misma que posee un propósito fundamental con el factor humano de la organización. Generar la congruencia entre optimizar las competencias profesionales acordes a los perfiles ocupacionales contemporáneos, con la finalidad de obtener el desenvolvimiento eficaz en el desarrollo de la actividad productiva y generar mayor utilidad a través del plan de formación.

En esta primera concepción no existe nada nuevo, disminuir brechas de formación en los aspectos descritos solo tiene impacto en el generar valor económico.

Ser responsable con nuestros stakeholders en el interior de nuestras organizaciones supone un nuevo camino como segunda concepción. No es suficiente obtener  ganancia económica y compartirla a través de la planilla; es asumir como política institucional el desarrollo a mediano y largo plazo de los factores personales, familiares, y sociales. 

Estos factores son elementos que generan bienestar a los colaboradores, y sin embargo son causa directa en el cumplimiento de metas.

¿Es un eufemismo tal pretensión?


Toda transformación se inicia con las personas que crean empresas por lo cual es una decisión acertada del visionario enrumbar por esta vía.

Ahora bien, si esta decisión es asumida como parte indispensable de las organizaciones; es de suma importancia el desempeño del área encargada de gestionar los RRHH, trazándose algunos retos organizacionales. Evaluar la propia organización, actualizar el análisis de lo realizado hasta el momento, generar alternativas creativas, decidir el mejor camino para la obtención de la nueva guía.

El capital humano logra aumentar el recurso financiero mediante una toma de decisiones favorables. Inmiscuyéndose no solo en la responsabilidad parcial de su trabajo, para competir en el entorno globalizado, valiosamente competitivo. Las personas en este nuevo reto asumen una visión integral de los procesos internos y la influencia de su desenvolvimiento laboral ante la realidad donde están enmarcados.

Es por ello que la tendencia voluntaria posee mayor significación en el tejido social cuando se basa en relaciones de beneficio mutuo entre los diversos stakeholders.

Capitalizar los RRHH no se reduce a la ergonomía, como algunos desean interpretar, es una desventaja inferir que generar confort en los colaboradores internos nos brindará mayor productividad, y por tal razón, vale la pena implementarlo; posee parte de ello, pero nada más.

La mejor alternativa es desarrollar una nueva relación laboral basada en el crecimiento en concordancia con los intereses de ambos, para obtener los valores económicos, sociales y medio ambientales. El camino se fortalece creando valor intrínseco a nuestra organización a través del compromiso mutuo.
través del compromiso mutuo.

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José Luís Puglisevich Montañez
Gerente General
JVA Consulting Global
www.actoseguro.com

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Comentarios

JosepGonza
Enviado: 21/12/09 12:09
De: España
Envios: 135
 Re: Los recursos humanos y la ISO 26000

Hola,

Es triste y lamentable ver como aspectos importantes como las personas y el medio ambiente quedan en un segundo plano. Hace ya muchos años, que salió la primera versión de la norma y no deja de sorprenderme las pocas empresas que la han acogido, además cabe destacar que justamente las empresas que disponen de certificación son multinacionales que en sus centros productivos de Asia digamos que no son agua clara.

Otro gran ejemplo lo tenemos en el fracaso de la reciente cumbre contra el cambio climático.

Saludos,

Josep