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La Crisis que nos ha tocado vivir

Jorge Pereiro Fecha: 31/03/09 (5802 Lecturas)
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La CrisisLa Crisis que nos ha tocado vivir tiene en la ética tantas respuestas como puedan darse desde Wall Street. Es un baño de realidad que obliga un cambio de dirección, es un momento para sufrir, pero también de exigir responsabilidades.

Según parece, miles de millones de euros se han esfumado. De la noche a la mañana nos hemos despertado bastante menos ricos, o más pobres, de lo que creíamos que éramos. Nos han pasado la cuenta y es espantosa, tanto, que nuestro sistema financiero no la puede pagar. Como en cualquier economía doméstica, ante una gran pérdida lo primero que haces es parar la máquina, dejar de consumir, y en eso estamos.


Dinero volandoAhora todos somos economistas, queremos comprender qué ha pasado y qué va a pasar. Y cuanto más estudias mayor es el enfado: ¿había alguien a los mandos de la nave?. La temeridad con la que se han permitido ciertas prácticas es tan grande, que se hace difícil creer que esto no se haya hecho a propósito. No imagino a quién beneficia el colapso, supongo que el beneficio ya se lo llevaron antes. Será la codicia de algunos, como nos explican los políticos, pero también su incompetencia por no haber hecho nada para evitarlo.

Para todos aquellos vinculados a la calidad, y a los sistemas de gestión en general, se aproximan tiempos difíciles. Lo estamos viviendo ya en las empresas, y los que no aprecian cambios los verán, porque un problema como este no se soluciona en cuatro jornadas de bolsa. Todos los sectores industriales se verán afectados de una u otra forma. Algunos incluso positivamente, por ejemplo, subirá la demanda de determinados productos farmacéuticos.

La parte positiva es que mejorará la implicación del personal y su motivación para cumplir con eficacia las responsabilidades encomendadas. Este “viento favorable” se puede aprovechar para aumentar la productividad y la calidad del producto. Ahora más que nunca es importante afinar el sistema. A corto plazo el objetivo es superar el huracán, pero los que aguanten en pié tendrán después un mercado más saneado y receptivo.

Desde Portalcalidad queremos aportar nuestro granito de arena. Aún en época de recortes hay buenas ideas que implementar, o experiencias que compartir, y por esta razón hemos abierto un nuevo foro dedicado a la gestión de la crisis en la empresa .

Un plan estratégico para España
La solución a la crisis debe ser global, pero cada país tiene que elaborar su propio plan estratégico. Como si se tratara de una organización, en España debemos decidir qué podemos ofrecer al mundo y ponernos a ello desplegando un plan consensuado y a resguardo de improvisaciones interesadas. ¿Serán capaces nuestros políticos de elaborar un plan estratégico para salir de la crisis?. Un plan que detalle, por ejemplo, dónde se van a recolocar los millones de trabajadores expulsados de la construcción, o qué vamos a hacer para mejorar nuestra productividad (os invito a que busquéis en Internet qué planes tiene el Gobierno de España). Llevamos años aplazando una solución industrial para el futuro.

Una acción para mejorar la productividad
En un orden global, una acción inmediata que puede favorecer el desarrollo y la justicia social es el acceso libre y universal al conocimiento. Debemos nuestra calidad de vida al dominio de la técnica, por qué no poner a disposición de todos el conocimiento técnico atesorado por años de estudio y desarrollo. Por un lado nos explican que estamos entrando en una nueva era del conocimiento, y por otro se establece un coto sobre la base que sustenta el desarrollo técnico: las Normas técnicas. El requisito de acceso a él es económico, el más injusto de todos.

¿Es que no hay dinero en el mundo para sufragar un acceso libre y universal a las Normas? ¿Tanto costaría?

Facturación venta de Normas Aenor

  Gráfico extraído del informe anual 2007 de AENOR

Pensemos por un momento cómo era nuestra vida profesional antes y después de la aparición de Internet. Lo que ha cambiado es que ahora podemos conocer (aprender) y comunicar más rápidamente. Internet ha estrechado la distancia entre la necesidad de conocer y el acceso al conocimiento. El precio que hay que pagar por las Normas es un obstáculo que puede y debe ser eliminado. Es un obstáculo para quien no tiene recursos económicos, y para el que, teniéndolos, no puede sufragar el precio de centenares de normas que simplemente quiere consultar. El resultado es que se ralentiza el aprendizaje. Algo que podrías tener al instante, lo obtienes después de años de dedicación, y no siempre por la vía más “ortodoxa”.

No olvidemos que cada norma es el resultado del consenso de nuestros mejores expertos, no es la obra particular de una persona. Nuestras propias leyes se apoyan en los procedimientos que definen las normas. Si se quiere aprender algo en profundidad, hay que tener acceso a ellas.

Liberar las normas requiere un consenso internacional, ¿por qué no plantearlo?. Su coste sería equivalente a mantener uno más de los centenares de organismos que componen cada país. Un esfuerzo menor comparado con sus beneficios.


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