<< Noticias comentadas

Sarkozy y sus 30 indicadores

Jorge Pereiro Fecha: 06/01/08 (15213 Lecturas)
(13/1)
Tiene a Francia en vilo, y al resto del mundo pendiente. Empujado por millones de votos, la seductora convicción de Sarkozy arrolló las debilitadas defensas sindicales y ahora se dispone a regenerar la estructura socio-política del país.

Desde el principio fue astuto dejando sitio a otros colores en su barco, y más aún lo ha sido con sus especiales vacaciones. El Almirante francés debe concentrar y aumentar su liderazgo, y necesita que todos le presten atención, para bien o para mal. Él tiene confianza en su capacidad de persuasión, y sabe que no podrá desplegar su plan si el pueblo no le escucha.



Sarkozy tiene un plan para Francia, y sus métodos no habrán pasado inadvertidos para los lectores de este portal.

¿Será este el alumbramiento de la nueva tecnocracia?

¿Puede ser ISO 9001 un modelo de gobierno?

Resulta que Sarkozy ha contratado a la consultora Mars & Co. para que se encargue de evaluar a los 33 ministros y secretarios de Estado del Gobierno francés. "Todos los objetivos fijados por el presidente Sarkozy son cuantificables", ha dicho un portavoz de la empresa.

No han dado a conocer los detalles del plan de mejora, pero sí algunos extractos bastante jugosos:

La noticia es aún bastante fresca. Parece ser que hay 30 indicadores que servirán para poner un notable, aprobar o suspender a cada ministro. Por ejemplo, el ministro de la Inmigración, Brice Hortefeux, deberá deportar en un año a un mínimo de 25.000 ilegales. La ministra de Universidades, Valèrie Pécresse, será puntuada en función de su capacidad para aumentar la autonomía de las universidades. Xavier Bertrand, ministro de Trabajo y Relaciones Sociales, deberá sufrir pocas huelgas y de poca duración, y conseguir que los franceses trabajen más (saltarse las 35 horas haciendo más hora extra).

Más allá de la valoración política de estas medidas, estos ejemplos son el estreno mediático de los sistemas de gestión, y una oportunidad para visualizar la relación entre la política, los objetivos, y los indicadores.

“Francia S.A.”, ha titulado más de un periódico. ¿Se deben gobernar los países como las empresas?, se han preguntado los editores. Yo creo que no es tan descabellado. Si el gran Arquímedes de Siracusa decía aquello de: “Dadme un punto de apoyo, y moveré el mundo”, nosotros podríamos decir: “Dadme una Política, y caminaré hacia ella”.

Antes de afirmar lo anterior, el escollo más importante para mí ha sido el dilema de los medios y los fines, me explico:

Pongámonos en la piel de la ministra de educación, Valerie Pécresse. Supongamos que su objetivo es reducir el fracaso escorar un X %, y Sarkozy le otorga plenos poderes para llevar a cabo su cometido. La ministra podría optar por rebajar el nivel de los estudios, aprobar a los que suspendían por poco, y promocionar de curso a los repetidores. Así conseguiría muchos más graduados, peor formados pero más numerosos. La ministra habría cumplido su objetivo, el resultado habría hipotecado el progreso del país mientras Sarkozy le colgaba una medalla.

Pensando en este caso, bastante familiar en España, he pensado que algo similar se podría imaginar en una empresa. Por ejemplo que se pretenda rebajar un X% el stock de productos acabados en el almacén. Para ello no habría más que coger unos cuantos palets y regalarlos.

La respuesta técnica a este dilema es que los medios deben ser coherentes con la Política. Francia no quiere un país empobrecido, de la misma forma que una empresa no quiere perder activos

ISO 9001:00 dice en 5.4.2 (sic) “La Alta Dirección debe asegurarse de que a) (…) b) se mantiene la integridad del sistema de gestión de la calidad cuando se planifican e implementan cambios en éste”. La ministra no puede optar por cualquier método ni a cualquier precio, y los responsables de una empresa tampoco.

Una empresa implanta ISO 9001:00 para sistematizar la mejora de la calidad de sus productos como vía para obtener clientes satisfechos. ¿Qué quiere sistematizar un país?, ¿qué resultado quiere obtener?: ¿ciudadanos más felices?.

¿Tienen nuestros gobernantes la misión de que seamos felices?, ¿Cuál es su misión?
Sarkozy tiene una Visión para Francia, la dibujó en su campaña electoral. Ganar las elecciones le ha legitimado para conducir al país hacia ello, ahora tiene una misión que cumplir, hacer de Francia lo que dijo que podía llegar a ser. Esta es su misión, y su política la receta para tener éxito. Por el camino no se deben tomar decisiones que alteren la receta.

¿Tienen todos los políticos de Francia la misma visión para ella?. ¿Desean lo mismo para sus ciudadanos?. ¿La diferencia está en la receta o en la visión?. Un político que se antepone a los deseos de sus ciudadanos no dura mucho en el poder, por eso mi opinión es que la diferencia está en la receta, y que todos quieren, o deberían querer, el bienestar y la felicidad de sus ciudadanos. De ser así, el ciudadano debería jubilar democráticamente a cualquier político cuya visión se alejara de este interés.

Aceptando que la diferencia ideológica se haya en la receta (en la política), una vez marcadas las directrices políticas no veo ningún problema para que el resto se desarrolle, con mayor o menor brillantez, creando un:

Sistema de gestión de la mejora de la calidad de vida de los franceses

Como en todo, en este empeño puede fallar la política, su desarrollo, o ambas cosas. Lamentablemente, no ha nacido aún el político que reconozca un error en sus políticas. En eso un empresario lo tiene más fácil.

Página imprimible Crear PDF de este artículo